- Lo importante es que cuando crees estar sola, con las manos vacías, nunca las tendrás, siempre estarás tú; que las puedes abrigar y guiar.
Una mano encima de otra, aunque sean solo las tuyas, nunca estarán desiertas y sin cobijo, si tú las puedes abrigar.
- Si al bajarte del tren de tu vida alguna vez creíste estar solo, vuelve a mirar que solo no estás.
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