Un día no muy lejano paseando por la orilla de la playa, de pronto empezó a recordar:
Aquel caballo negro, que trotaba por la orilla del mar y en su camino se vino a cruzar.
Era hermoso,vigoroso, elegante...Distinguido y originalmente atractivo.
Sintió un gran impulso, de en su lomo poderse montar. "Tendría que intentarlo".
Al conseguirlo, empezó a galopar, y sintió en su espalda, la caricia del roce de su pelo, húmedo por la brisa del mar.
Este se mecía,por la propia inercia del aire al galopar, tanto que aquel momento le llego a embriagar.
Percibió su mirada intensa, de ternura y mucho mas... que lo decía todo sin ninguna palabra que articular.
Comprendió de inmediato que ahí, toda una vida se podría quedar.
Percibió en su ojos, la magnificencia de la sublimidad, eso hizo que se sintiera bella y hermosa, como una diosa al vagar.
Corría con premura hacia la luz, que en el horizonte podía divisar, lo hacia velozmente; para poderla alcanzar. Antes de que la niebla la pudiera ocultar y quedarse perdida para siempre en la gran inmensidad.

Mi queridisima amiga; Mis ricitos de oro, de inteligencia dotada con la palabra adecuada para cada instante de esta vida. Fiel y leal y no te digo nada del pedazo de mujer que en matrimonio se llevo el que me consta muy bien que es el amor de tu vida. Tu caballero el del caballo negro.
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