Fue el viento huracanado, el que rondo nuestra casa y nuestras vidas.
Era gélido y tan frío, que llegó a dañar sus cimientos.
Tan fuerte sopló, que arrasó con el bello paisaje de tantos años construidos.
Vino tan de sorpresa, que sintieron como todo estaba perdido.
Pero las raíces, fuertes y seguras, aguantaron las infinitas horas de destrucción.
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