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Vuelvo a mi habitación y me sumerjo en las sabanas cálidas por el calor que emite tu cuerpo. Al percibir tu sonrisa tenue y suave, me refugio en tus brazos y te siento tan cercano... Es la quietud de un sentimiento sereno y verdadero.
Nuestros cuerpos exhaustos se abandonan para morir unas horas y dar luz al siguiente día.
Seleccionado y publicado en el libro: Pluma, tinta y papel III
Me ha gustado como has logrado trasmitir una noche de puro amor y la esperanza del siguiente día. Sigue trasmitiendo sentimientos.
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