Cada tarde,buscaba en su alma el aliento que no alla.
El silencio que hoy tanto teme, es sin duda su compañera.
Llega la noche y como si de magia fuera, se disipan los miedos y viene la calma.
Pero cada anochecer, que se aproximaba,se perdía la luz que en el día le alumbraba.
Quizás perseguía un sueño, que nunca encontraría, ¿O no existía?
Cada día vuelve a buscarla, esperando el momento, de poder hallarla.
Son tantas las tardes, refugiándose, que las fuerzas le fallan.
Pero como si de una lucha se tratara, sigue de nuevo con la esperanza.
Que un día en el crepúsculo un rayo de luz le acompañara.
Para poder disfrutar de lo bello y hermoso de un atardecer del mañana.
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